2 Chistes con discurso indirecto cortos

El discurso indirecto comienza hablando en tercera persona, ya que es como contar un cuento en el cual no participaste pero te lo sabes a la perfección, aquí te dejo algunos ejemplos.

  1. La maestra de Jaimito le asigna una tarea para el día siguiente, al llegar a clases:
    —Buenos días, comenzaremos a revisar la tarea. A ver, Juanita, tu tarea.
    —Aquí está, maestra, es un bosque con una pequeña ardilla y unas aves.
    —Muy bien, Juanita, muy bello. A ver tú, Rafael, la tarea.
    —Aquí la tengo maestra, es un desierto con cactus y culebras.
    —¿Y tú, Jaimito?, ¿tu tarea?
    —Aquí la tengo, maestra (entrega una hoja en blanco).
    —¿Qué es esto, Jaimito? ¡Está en blanco!
    —Mire, maestra, esto es una vaca comiendo pasto.
    —¿Y dónde está el pasto Jaimito?
    —Se lo comió la vaca.
    —¿Y la vaca, dónde está?
    —Se comió el pasto, y como se acabó se fue a buscar más.
  2. Dos pepinos se encuentran en el camino y ven a un tomate pasar.
    —¿Lo invitamos a tomar café?
    —No, él solo toma té.
  3. Llama un amigo a otro por celular y le pregunta:
    —¿Dónde andas, Pepe?
    —Te lo diré en tres palabras: sol, arena y refresco.
    —¿Es que estás en la playa?
    —No, estoy en el trabajo: ¡soy albañil!
  4. Un capitán a su soldado:
    —Soldado Ramírez.
    —Sí, mi capitán, diga.
    —Ayer no lo vi en la prueba de camuflaje.
    —Gracias, mi capitán.
  5. Jaimito va a la biblioteca a pedir un libro:
    —Por favor, quiero un libro de intrigas, ¿cuál me recomienda?
    —Hay uno muy bueno en el cual hay un hombre que asesina a la esposa, los hijos y el perro, y la policía no logra saber quién es.
    —¿Y cómo se llama el libro?
    —El libro se llama El mayordomo asesino.
  6. No es lo mismo decir que un trapecista tiene sesos, a decir que un trapecista sesos tiene.
  7. Un hombre llega a su casa bañado en sudor. Su mujer le pregunta por qué y dice que vino corriendo detrás del autobús, porque así podía ahorrarse seis pesos. Su mujer le responde que mañana haga lo mismo detrás de un taxi y así se ahorra cuarenta.
  8. Érase una vez un gato que se llamaba cigarro. Salió un día a la calle y… se lo fumaron.
  9. Éste era un cartero tan pero tan lento, que cuando entregaba las cartas ya eran documentos históricos.
  10. Éste era un niño tan pero tan feo, que cuando nació las nalgadas se las dio el médico a sus padres.

Como habrás visto estos chistes son muy buenos y dinámicos. Espero que los hayas disfrutado ¡Nos vemos pronto!

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