Chistes para morirse de la risa para niños

Si estás buscando chistes para morir de la risa junto con tus niños, tienes suerte, ya que hice esta lista para que puedas reírte un buen rato junto con los más pequeños de la casa. Continúa leyendo.

  1. – Jaimito, ¿Te has copiado de Pedro en el examen?
    – No, profe
    – Sí, porque Pedro ha escrito ‘no lo sé’ en la tercera pregunta y tu ‘yo tampoco’.
  2. El padre de Jaimito le quiere dejar una enseñanza y le pregunta:
    – Hijo, ¿sabes qué les pasa a los niños que le roban el dinero a los mayores?
    – Si, van al cine.
  3. Un vampiro con la boca llena de sangre le pregunta a otro:
    – ¿Dónde encontraste esa sangre tan rica?
    – ¿Ves ese muro de hormigón que está allí?
    – ¡Sí!
    – ¡Pues yo no lo vi!
  4. Esto son tres fantasmas… y se calló el del médium.
  5. -Mamá, mamá ¿Las chocolatinas vuelan?.
    -No hijo, ¿Por qué?
    -Entonces me he comido una cucaracha.
  6. -Un borracho va caminando por la calle y un taxista lo mira y le dice:
    – ¿Una carrera?
    – ¡Noooo, usted me gana!
  7. Tres amigos están discutiendo sobre “¿Cuál es la cosa mas rápida del mundo?”:
    El primero dice: Yo creo que la cosa más rápida del mundo es el rayo; cuando cae del cielo, baja tan rápido que ni lo ves.
    El segundo dice: Yo creo que la cosa más rápida es la luz, porque cuando llegas a tu casa y le aprietas el interruptor para encenderla, pulsas y al instante, sin darte cuenta esta encendida.
    Y el tercero dice: Pues yo creo que hay otra más rápida que el rayo y la luz.
    Los otros dos preguntan: ¿Y cuál es?
    – La diarrea.Porque un día desperté, me estaba cagando, sali corriendo como un rayo, llegué al baño, prendí la luz y ya estaba cagado.
  8. Un jefe de la mafia descubre que su contable había desviado 10 millones de dólares de la caja a su cuenta privada.
    El contable era sordo. Por eso fue admitido en la mafia, pues como no podía oír nada, en caso de una eventual detención y proceso, no podría actuar como testigo.
    Cuando el Jefe le fue a preguntar por los 10 millones, llevo consigo a su abogada, que conocía el lenguaje de señas de los sordomudos.
    El jefe preguntó al contador:
    – ¿Donde están los 10 millones que te llevaste?
    La abogada usando el lenguaje de las señales, le hizo llegar la pregunta al contador, que a su vez respondió con señales.
    – Yo no sé de que están hablando.
    La abogada lo traduce para el jefe:
    – Él dice que no sabe de que le hablamos.
    El mafioso sacó un pistola calibre 45 y apunto a la cabeza del contador, gritando:
    – Pregúntale de nuevo
    La abogada, por señas, le dijo:
    – Él te va a matar si no le cuentas donde está el dinero. El contable responde con signos:
    – Ok, ustedes ganaron, el dinero está en una maletín marrón de cuero que está enterrado en el jardín de la casa de mi primo Enzo, en el nº 400 de la calle 26, bloque 6 del barrio Pescadito de Santa Marta.
    El mafioso le pregunto a la abogada:
    – ¿Qué dice?
    La abogada respondió:
    – Dice que no tiene miedo de morir y que usted es un pobre hijo de puta que no es lo suficientemente hombre para apretar el gatillo.
  9. Érase una vez que Pepito se puso a vender huevos dentro de una iglesia:
    -¡Huevos, huevos; a 10 pesos cada uno!
    Y el padre muy molesto grita:
    -¡Saquen a ese niño de los huevos!
    Y Pepito asustado le dice:
    -¡Padre, mejor de la orejita!
  10. La maestra en el salón de clases le dice a sus alumnos:
    -A ver niños, díganme qué parte de mi cuerpo les gusta más, y yo les voy a adivinar qué es lo que van a ser cuando sean grandes.
    -A ver Juanito, ¿Qué te gusta más de mi cuerpo?
    -Su pelo, maestra.
    La maestra le responde, entonces tú vas a ser peluquero cuando seas grande.
    -A ver Luisito, a ti, ¿Qué te gusta más de mi cuerpo?
    -Sus ojos, maestra.
    -¡Ahh!, entonces tú vas a ser oculista Luisito.
    -A ver Diego, ¿Y a ti?
    -A mí me gustan sus dientes, maestra.
    .Muy bien, entonces tú serás dentista cuando seas grande Diego.
    -A ver Pepito, ahora dime tú lo que más te gusta de mí.
    -Yo para qué le digo maestra, acabo de descubrir que quiero ser lechero.

Estos chistes son muy buenos para compartir con tus hijos, nos vemos a la próxima, para seguir compartiendo los mejores chistes de la web.

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